VII. AVANCE Y REVOLUCIÓN
La lucha incansable del periodismo feminista por erosionar las desigualdades entre mujeres y hombres en el mundo de la comunicación se tradujo en los últimos años en una serie de transformaciones en las redacciones. El movimiento Las Periodistas Paramos, coordinado con el Paro Internacional de Mujeres de 2018, marcó un punto de inflexión en la historia del periodismo reciente. Esta acción reivindicativa puso de relieve la importancia de la figura de la mujer dentro de la profesión y la necesidad de erradicar cualquier tipo de discriminación en el seno de las redacciones. Algunos medios de comunicación tomaron conciencia de la situación y decidieron emprender estrategias dirigidas a la corrección de las malas prácticas.
El 12 de mayo de 2018, El País —diario generalista más leído en España según la primera ola del Estudio General de Medios (EGM)— anunció la creación de la corresponsalía de género con la idea de “planificar y mejorar la cobertura actual sobre los temas relacionados con la igualdad y la mujer”. Las artífices de esta iniciativa fueron las redactoras del periódico que, tras analizar los aspectos que se podían mejorar dentro del medio, decidieron trasladar al entonces director Antonio Caño diferentes peticiones. Una de las propuestas que se aceptaron fue la creación de la corresponsalía de género, como primera medida de cambio.
La primera periodista que asumió esta responsabilidad fue la actual jefa de Última Hora del diario, Pilar Álvarez. Ella reconoce que fue uno de los momentos que marcaron su carrera profesional: “Fue muy bonito”. En 2022, después de haber estado cuatro años al frente de la corresponsalía de género, Álvarez entregó el testigo a Isabel Valdés, la actual corresponsal de género de EL PAÍS. Durante la primera etapa de esta figura, se enfrentaron desafíos tan importantes como la incorporación de la perspectiva de género en el Libro de Estilo. En la introducción de este manual, el medio se compromete a plasmar su preocupación por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres en sus páginas de una manera “transversal”.
Nuevas figuras como la corresponsal de género de El País o la redactora jefa de Género de elDiario.es constituyen un fiel reflejo de los cambios que vivió la sociedad española en los últimos años. Otro de los síntomas de avance es la incorporación progresiva de noticias protagonizadas por mujeres en las portadas de los periódicos. El 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores y de las Trabajadoras, Faro de Vigo publicó en su portada un reportaje sobre la historia de un grupo de mujeres migrantes que trabajan como empleadas del hogar y que se están organizando mediante la creación de un sindicato. La autora de esta investigación, Carolina Sertal, sintió un gran orgullo por poder abrir el periódico con una información protagonizada por mujeres migrantes:
El 24 de octubre de 2023, el Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE) publicó el Índice Anual de Igualdad de Género, en el que España, por vez primera, alcanzó el cuarto puesto. Este hito histórico fue posible gracias a la puntuación otorgada por la autoridad europea en materia de igualdad a España, un total de 76,4 puntos, diez más que en 2010, una calificación positiva que aventaja a países vecinos como Portugal (67,4).
No obstante, cabe señalar que aún existen desequilibrios en los medios de comunicación, especialmente en los puestos de dirección. En España, a día 1 de enero de 2024, sólo un 25% de las personas que dirigían medios de comunicación eran mujeres. El informe del Instituto Reuters Mujeres y liderazgo en los medios informativos refleja que a pesar de los avances que se produjeron en los últimos años, el número de mujeres que están al mando en las redacciones continúa siendo ínfimo en comparación con sus compañeros varones.
En síntesis, el periodismo feminista se ha constituido desde su origen, a mediados del siglo XVIII, como uno de los principales agentes transformadores de la sociedad contemporánea. La actividad editorial de determinadas publicaciones de carácter feminista, allanó el camino para que las reivindicaciones de las mujeres cobrasen voz en un entorno hostil. En el horizonte más próximo se presentan desafíos como la incorporación del discurso feminista a los medios tradicionales y la lucha contra la discriminación por razón de género.


